lunes, 23 de junio de 2008

Pátina de lujo clásico. Poemas.

Dedicados a un amigo, se refieren a la vida misma y al centro del amor y del dolor, por los siglos de los siglos.

AMOR CONSTANTE MÁS ALLÁ DE LA MUERTE

Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;

Mas no de esotra parte en la ribera
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.

Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
Venas, que humor a tanto fuego han dado,
Médulas, que han gloriosamente ardido,

Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.

Francisco de Quevedo

Más sobre Quevedo.


POEMAS PARA UN CUERPO.
EL AMANTE ESPERA
ANTOLOGÍA POÉTICA DE LUIS CERNUDA

Y cuánto te importuno,
Señor, rogándote me vuelvas
lo perdido, ya otras veces perdido
y por tí recobrado para mí, que parece
imposible guardarlo.

Nuevamente
llamo a tu compasión, pues es la sola
cosa que quiero bien, y tú la sola
ayuda con que cuento.

Más rogándote
así, conozco que es pecado,
ocasión de pecar lo que te pido,
y aún no guardo silencio,
ni me resigno al fin a la renuncia.

Tantos años vividos
en soledad y hastío, en hastío y pobreza,
trajeron tras de ellos esta dicha,
tan honda para mí, que así ya puedo
justificar con ella lo pasado.

Por eso insisto aún, Señor, por eso vengo
de nuevo a tí, temiendo y aún seguro
de que si soy blasfemo me perdones:
Devuélveme, Señor, lo que he perdido,
El solo ser por quien vivir deseo.


Más de Luis Cernuda.

Después de semejante alarde, a ver quién se atreve a poner una sola letra más en este blog.
(La ignorancia es insensata...)

1 comentario:

El Escocés dijo...

Amén.

Dos poemos maravillosos, Sofía. Ya que pasaba por aquí, te dejo otro, que es junto con el de Quevedo, uno de los sonetos que han marcado mi vida:

Como el toro he nacido para el luto
y el dolor, como el toro estoy marcado
por un hierro infernal en el costado
y por varón en la ingle con un fruto.

Como el toro lo encuentra diminuto
todo mi corazón desmesurado,
y del rostro del beso enamorado,
como el toro a tu amor se lo disputo.

Como el toro me crezco en el castigo,
la lengua en corazón tengo bañada
y llevo al cuello un vendaval sonoro.

Como el toro te sigo y te persigo,
y dejas mi deseo en una espada,
como el toro burlado, como el toro.